tristeza

Ríe cuando puedas, llora cuando lo necesites.

La tristeza es una de nuestras emociones básicas, que nos hace mirar hacia dentro de nosotros mismos para buscar una explicación de por qué la sentimos.

Sentir tristeza es entrar en una cueva oscura, sin apenas oxigeno y con poca luz que nos atrae como si fuera un imán. Caminamos buscando la salida, pero no sabemos qué dirección tomar y nos adentramos cada vez más sin ser conscientes de los pensamientos que acuden a nuestra mente y que son el origen de dicha emoción. El cerebro comienza a segregar un porcentaje menor de serotonina y un déficit de este neurotransmisor, puede provocar, sólo si la emoción se alarga en el tiempo, la tan temida depresión.

La tristeza tiene un lenguaje propio. A veces lloramos, pero otras no nos lo permitimos porque creemos que entonces se nos ve vulnerables, cuando en realidad las lágrimas son necesarias porque calman la ansiedad y limpian nuestra alma.

Sentimos tristeza cuando perdemos a un ser querido, ante una ruptura sentimental, ante una enfermedad, cuando perdemos un trabajo, cuando algo no sale como teníamos previsto, cuando tememos que algo malo ocurra, etc. Es decir, sentimos tristeza ante situaciones en las que perdemos o creemos perder el control.

Aún así, a pesar de que la tristeza pueda tener una connotación negativa, es absolutamente necesario sentirla en dosis adecuadas, ya que es una capilla que nos ayuda a conocernos y a asumir situaciones inevitables que se nos puedan presentar en ese caminar tan apasionante que es la vida. Sólo es necesario percibirla, permitírnosla y si se alarga en el tiempo trabajarla para salir de ella. En la mayoría de las ocasiones podemos solos o con ayuda de nuestros seres queridos, pero en otras, las menos, es necesario buscar ayuda de profesionales que con una linterna nos alumbren y con esa luz, seamos capaces de tomar consciencia de los pensamientos que la están alimentando.

En ocasiones son otras emociones las que enmascaran la tristeza. Una de las más fuertes es la furia, visible, palpable, violenta pero que, si ahondamos en ella, vemos que en realidad sólo es un disfraz debajo del cual se encuentra la tristeza y sólo cuando lo descubrimos podemos ahondar en ella. Esto lo explica de una manera excepcional la siguiente metáfora incluida en el libro de “Cuentos para pensar” de Jorge Bucay.

 

“En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas…
Había una vez… un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…

Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber porqué- se baño rápidamente y mas rápidamente aun, salió del agua…
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró…
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza…
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad… está escondida la tristeza.”

 

En definitiva, podemos resumir que la tristeza, a veces oculta detrás de otra emoción, es una de nuestras emociones básicas, necesaria porque nos protege y nos ayuda a salir de momentos difíciles y que por lo tanto sólo debemos luchar contra ella cuando se alarga en el tiempo y nos impide disfrutar de todo aquello que tenemos en nuestra vida.

 

Mercedes Melgar Viciosa.

Coach Certificada Profesional nº 10324

 

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