«Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas – la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino para decidir su propio camino.»  Viktor Frankl

 

Todos estábamos muy tranquilos. Sumergidos en nuestro trabajo y nuestras rutinas diarias. Inmersos en el hacer y el producir. Queriendo llegar a todo. Pero no llegando a nada. Y la vida pasaba. La vida pasaba y nosotros seguíamos sin escuchar lo que el mundo estaba pidiendo a gritos. Sólo hay que asomarse dos minutos a la ventana para percibir cuánto de alto cantan ahora los pájaros. La naturaleza revive mientras nosotros estamos encerrados. ¿Qué os hace pensar esto?

El mundo estaba pidiendo que prestáramos atención al caos de nuestras vidas. Pero nosotros no queríamos escucharlo. El mundo estaba pidiendo que miráramos todo lo que había a nuestro alrededor. Pero nosotros no queríamos verlo. El mundo estaba pidiendo un cambio, y esta ha sido la única forma que ha tenido de expresarlo. Quisimos resistirnos, pero no ha podido ser. Ahora el mundo ha hablado con firmeza y no nos ha quedado más remedio que dejar caer nuestras vendas, y abrir los ojos.

Y a pesar de que sea un momento de dolor, miedo e incertidumbre, y a pesar de que sea una situación que desearíamos no habérnosla encontrado nunca; a pesar de todo eso, las circunstancias que nos toca vivir no podemos cambiarlas. Así que… ojalá esto nos suponga un momento de reflexión y de aprendizaje.

Ojalá aprendamos a valorar más la vida. Ojalá aprendamos a dedicarnos más tiempo a nosotros mismos. Ojalá aprendamos a dedicar más tiempo de calidad a los demás. Ojalá aprendamos a querer más y mejor, sin barreras. Ojalá aprendamos a abrazar y a besar de verdad, dejando que los sentimientos fluyan. Ojalá aprendamos a valorar más a nuestras familias. Ojalá aprendamos a dedicar más atención a nuestrxs hijxs. Ojalá aprendamos a diferenciar lo que importa de lo que no importa. Ojalá aprendamos a apreciar las pequeñas cosas que nos regala la vida. Ojalá aprendamos a valorar de verdad a aquellas profesiones que hoy nos están salvando la vida.  Ojalá aprendamos la importancia que tiene el ayudarnos los unos a los otros, sin distinción. Ojalá aprendamos que la vida compartida es mucho mejor. Ojalá que haya un aprendizaje sincero, un cambio por parte de todos, y que ese cambio sea para siempre.

Y este cambio puede conseguirse. Hay que esforzarse, sí. Pero las cosas con esfuerzo siempre merecen la pena. Y estoy convencida de que habrá muchas personas que lo logren. Estoy convencida de que para muchas personas esto que está pasando significará un antes y un después en sus vidas.

Y para estas personas, las que no se rinden, las que quieren ser mejores, las que tienen la virtud de la resiliencia; van las siguientes 4 preguntas:

  1. ¿Qué has aprendido durante esta situación?
  2. ¿Qué haces ahora de diferente manera con respecto a 2 meses atrás?
  3. De todo lo que haces ahora de diferente manera, ¿Qué cosas son las que te gustaría mantener en tu vida?
  4. ¿Qué vas a hacer para que cuando la calma regrese, estos cambios puedan persistir en el tiempo?

La respuesta a estas 4 preguntas es clave, y si las podemos dejar por escrito mucho mejor. De esta manera, no se perderán en nuestros pensamientos y mayor será nuestro compromiso.

Y no, no es algo que se pueda dejar al azar y a lo que vaya viniendo, porque si no, nos volveremos a readaptar de nuevo a la situación, volverán los antiguos hábitos y rutinas, y todo esto… no habrá servido para nada. Y eso, no lo queremos, ¿verdad?

 

Mercedes Casado

Psicóloga col. 22371

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